ANÁLISIS DEAR ME I WAS SWITCH – UNA OBRA QUE REVISITAR MÁS DE UNA VEZ
El videojuego es una expansión continúa. En 1980 todavía se sentía algo minúsculo, una especie de pasatiempo para muchos niños que parecía tener caducidad tras la crisis de esa década. Décadas después, vivimos un momento en el que Lionel Messi es una skin para el videojuego Call of Duty, con sus voces incluidas.

No es exactamente la evolución que uno espera de una industria que le ha dado tantas alegrías, pero si que parece haber cierto rechazo a la experimentación digital y pocas veces existen obras que nos sorprenden solamente con su historia, o la forma de narrar la misma. Dear me, I was es una de esas ideas que a veces aparecen y enamoran a un público reducido. Hablemos de ella, y de como su nula jugabilidad queda anclada a un lado para contarnos una historia.
Se nos presenta a una familia unida, la cual hace su día a día y el primer extracto que me impacta realmente es el primer momento en el que el jugador se dispone a comer. En cierto modo, este videojuego no se aleja de otros proyectos como Florence o Entierrame mi amor, centrados en la narrativa y la narración de esta sin apenas textos de por medio. Para avanzar, tendremos que superar ciertos fragmentos de puzles que no son nada complicados.
Al final, esta historia trata sobre la perdida y el paso del tiempo, un tema moderadamente trillado en casi cualquier género, pero que aquí lo hace de manera notable.
Dear me, I was abandona y deja que todo sea una historia visual y ese es un punto que va a llamar la atención a todo el mundo: su estilo gráfico. Los fans de Another Code y Hotel Dusk reconoceréis perfectamente de lo que hablo, ya que nos encontramos con el equipo que estuvieron detrás de estas obras. Es sin duda alguna el título con mejor prestación visual y estilo de este año y del inicio de la generación de Nintendo Switch 2, que cabe recordar que es exclusivo de la consola.
La música y los pequeños efectos sonoros también acompañan a que todo se vea más fluido, o se escuche. Pese a que hay apenas textos en pantalla, el videojuego cuenta con una traducción al castellano, la cual suma puntos por solo el pequeño detalle de estar disponible a elección además de otras lenguas.
Conclusión
Al final, poco podemos contar de Dear me, I was ya que es una experiencia bastante corta, con apenas una hora de duración. Pero está hora, al igual que la del mencionado Florence, será una de esas que van a pegar fuerte al espectador. Mientras que obras como el triple A de turno que dura cientos de horas con contenido cuestionable, aquí han priorizado lo que mas importaba: ser un baluarte para seguir creyendo que los videojuegos no son solamente skins de un juego como servicio.
Puntos Positivos:
- Una historia fantástica
- Visualmente es de lo mejor del año
- Su precio
Puntos Negativos:
- La duración
- No apto para un público «mainstream»