ANÁLISIS KIOSK EN XBOX
Lanzado en enero de 2025 en PC y posteriormente en noviembre en consolas, Kiosk es un juego de terror muy distinto a lo habitual. No hay monstruos persiguiéndote ni sustos constantes. Aquí simplemente trabajas en un pequeño quiosco nocturno preparando hamburguesas y bebidas mientras llueve fuera. Parece algo tranquilo… pero poco a poco empieza a resultar incómodo.
El juego te pone en el lugar del antiguo empleado, que desapareció sin explicación. Nadie te cuenta qué pasó, solo empiezas a hacer tu turno: cortar ingredientes, cocinar carne, servir café y cobrar a los clientes. Las mecánicas son muy simples y se aprenden rápido, pero la sensación rara aparece pronto. Mientras miras la parrilla sientes que algo puede estar pasando fuera de tu vista, y cuando atiendes a alguien tienes la impresión de que otro cliente te observa demasiado en silencio.

No hay combate ni acción. El miedo viene de prestar atención al entorno. El juego consigue que hacer varias tareas a la vez te ponga nervioso, porque sabes que no puedes vigilarlo todo. Cada pedido te obliga a mirar hacia abajo o darte la vuelta, y siempre queda la duda de si algo cambió cuando no estabas mirando.
Tiene varios modos, incluido uno relajado, pero ni siquiera ahí me sentí tranquilo. El sonido de la lluvia, la campanilla de la puerta o la plancha cocinando terminan siendo inquietantes. Muchas veces no pasa nada… y justo por eso incomoda más.

Gráficamente es muy sencillo, pero funciona bien. Estás encerrado en una cabina iluminada en mitad de la noche y no sales de ahí en todo el juego. No exploras escenarios ni avanzas por niveles: solo esperas a los clientes. Esa espera es lo que genera tensión.
La historia dura unas dos horas y se puede jugar de una sentada. Creo que es la duración perfecta porque la idea funciona mejor así, corta y directa. En Xbox va sin problemas, los controles son fáciles y es ideal para jugar en una tarde.

No tiene muchas mecánicas ni mucha rejugabilidad, pero tampoco lo necesita. Kiosk no intenta ser grande, solo crear una sensación incómoda durante un rato. No da miedo de forma típica, pero sí te deja intranquilo. Cuando lo terminé no tenía ganas de volver a trabajar en ese sitio. Y ese era claramente el objetivo.
En conclusión, Kiosk es un terror pequeño pero efectivo: convierte tareas simples en tensión constante. No destaca por profundidad ni duración, sino por la sensación incómoda que deja mientras juegas. Se termina rápido, pero se recuerda más tiempo. Una experiencia curiosa y distinta que funciona mejor como historia breve que como juego largo.
